lunes, 16 de julio de 2012


Mis soldaditos de plomo,
desfilan,
uno, dos, uno dos,
guardados en sus vitrinas.

Mis soldaditos,
con sus espadas,
fusiles y entorchados,
sus bandas y sus morriones,
sus tambores destemplados
y el cornetín,
que corre,
con su clarín,
tras del oficial que manda
el destacamento.

Mis soldaditos de plomo,
tan gallardos,
los hay de a pie y de a caballo,
modernos y medievales,
turcos, moros y cristianos,
pero jamás se pelean. Son
un ejército sin guerras
a que acudir por ahora.

Mis soldaditos de plomo,
plan, plan, rataplán,
vienen y van. 

2 comentarios:

  1. Y al frente de este ejército
    De futuro perfecto
    Es un poeta el que gobierna
    A cualquier ira ajeno
    Sus idas y venidas.
    Desde el puesto de mando
    Allá tan alto
    Que sólo viven los sueños,
    Que él transforma en verso.

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