Una parte de los problemas del mundo queda aplazada.
A los partidarios del Barcelona CF, nos han hecho un precioso regalo de Navidad.
No quiero hacer más comentarios. Al fin y al cabo, tengo amigos que son partidarios del Madrid.
Lo que hago, solo conmigo mismo, compartiéndolo con quienes sean también de este equipo, es regocijarme.
Y agradecérselo, uno por uno, a los catorce jugadores que fueron saliendo al campo, siquiera fuese unos minutos, al entrenador, que ayer acreditó su valía, y a los ayudantes del entrenador, de los que nadie habla hasta que les chincan los ojos como cuando éramos neños y guajes y chincábamos la oreja a quienes pretendíamos provocar.
Hay que hacer, como la hormiga, provisiones de alegría para cuando llegue el invierno de que otros ganen. Hoy es día de cantar el himno, que así, por añadidura, iremos preparando laringe para en seguida, que llegarán, si el buen padre Dios quiere, los villancicos.
Es tercer domingo de Adviento.
En realidad, he de confesar, que se trata de mis digresiones. Por eso, advierto que para cualquier curioso lector, podrían ser poco interesantes, intrascendentes, banales y hasta aburridas. Entonces -me pregunto- ¿para qué las escribes? Aún no he hallado respuesta para esta pregunta.
domingo, 11 de diciembre de 2011
sábado, 10 de diciembre de 2011
Me llega la noticia de que ha muerto don José Alvarez Domínguez, presidente que fue de la Sala de lo Civil de la antigua Audiencia Territorial de Oviedo.
Cuando yo trataba de llegar a ser buen abogado, ya era él extraordinario Juez, jurista de sobresaliente cum laude. Cuyas sentencias, incluso cuando no me dieron la razón, tuvieron todas contenido de que seguir aprendiendo, como cualquier profesional del Derecho, se pasa la vida tratando de lograr.
Disfrutó de larga dedicación profesional y nos permitió así, beneficiarnos de su ciencia y su ejemplo, como profesional y como persona.
No puedo decir que hayamos sido amigos, puesto que nos separaba, además de casi una generación, el lugar que cada uno ocupaba en el estrado, pero sí compañeros de toga, que a mí me gustaría haber llevado con la elegante sabiduría y la extraordinaria dignidad con que él la llevó, desde el respeto, la consideración, la admiración y hasta el afecto profesional que aún me inspira. Y tercos cooperadores en la cotidiana empresa de aplicar el Derecho sobre las heridas del cuerpo social y de profundizar en la tarea de intentar descubrir e interpretar los perfiles de la Justicia para así proyectarla sobre cada caso concreto, cada cual diferente de todos los demás, puesto de de distinta manera se manifiestas siempre las pasiones humanas en cada relación entre las personas.
Lamento que haya dejado de estar entre nosotros, pero a la vez me reconforta la seguridad de que, del otro lado del espejo, habrá encontrado por fin, liberado del tiempo del espacio, la inimaginable luz de la Verdad y de la Justicia.
Porque, además de contar con la misericordia del buen padre Dios, fue don José un jurista excepcional, un extraordinario juez, pero y sobre todo, un hombre bueno.
Cuando yo trataba de llegar a ser buen abogado, ya era él extraordinario Juez, jurista de sobresaliente cum laude. Cuyas sentencias, incluso cuando no me dieron la razón, tuvieron todas contenido de que seguir aprendiendo, como cualquier profesional del Derecho, se pasa la vida tratando de lograr.
Disfrutó de larga dedicación profesional y nos permitió así, beneficiarnos de su ciencia y su ejemplo, como profesional y como persona.
No puedo decir que hayamos sido amigos, puesto que nos separaba, además de casi una generación, el lugar que cada uno ocupaba en el estrado, pero sí compañeros de toga, que a mí me gustaría haber llevado con la elegante sabiduría y la extraordinaria dignidad con que él la llevó, desde el respeto, la consideración, la admiración y hasta el afecto profesional que aún me inspira. Y tercos cooperadores en la cotidiana empresa de aplicar el Derecho sobre las heridas del cuerpo social y de profundizar en la tarea de intentar descubrir e interpretar los perfiles de la Justicia para así proyectarla sobre cada caso concreto, cada cual diferente de todos los demás, puesto de de distinta manera se manifiestas siempre las pasiones humanas en cada relación entre las personas.
Lamento que haya dejado de estar entre nosotros, pero a la vez me reconforta la seguridad de que, del otro lado del espejo, habrá encontrado por fin, liberado del tiempo del espacio, la inimaginable luz de la Verdad y de la Justicia.
Porque, además de contar con la misericordia del buen padre Dios, fue don José un jurista excepcional, un extraordinario juez, pero y sobre todo, un hombre bueno.
Paremos los relojes, -“parlanchina, la dueña, dice cosas banales”- y pongámonos al loro, que esta noche bailan, juegan, batallan, dejémoslo en que se enfrentan el Madrid y el Barcelona.
Media España agita antes de usar, sus banderolas blancas, la otra media ondea las blaugranas.
Algunos iremos, justo a esa hora, a pasear a la perrita, ya perra, que cuando se encienden las farolas del ilmo. ayuntamiento, a algunas, no sé por qué, alza la cabeza y las mira con desconfianza. Recula. Me mira y cuando le aseguro que no pasa nada, que la guerra donde está es hoy en el Bernabeu, se relaja. Ella, pese a ser blanca, no es del Madrid, pero le pregunté si del Barcelona y ni se inmutó. Se ve que los perros residen, moran o habitan en otro mundo, donde juegan otros valores. Lo acredita el hecho de que a veces se para, terca como un asno joven, yo tiro, ella tira, se arrima a una farola y olfatea con evidente interés algún mensaje de un congénere.
Mañana retornaremos al asunto de si seremos importantes o colilleros en la Europa que viene, pero hoy, lo que encalabrina al personal es si la orfebrería del Barcelona se traducirá en goles o si será el Madrid, con su pim, pam, y el fuego de sus cañoneros, el que se lleve el gato al agua.
En el entretanto, el partido que es más que un partido. El partido de que se hablará mañana en todas las tertulias. Para el que pierda, tragedia desproporcionada y vilipendio multitudinario, para el que gane, el éxtasis. Y lo malo en este pícaro mundo es que, en cualquier genero de cosas y de actividades, no hay, en cada pirámide, más que una cúspide, en cada cima más que sitio para un par de pies, y el segundo ya no es casi más que la neblina del atardecer, añoranza, quizá para otra vez …
Que si uno, cuatro, tres, tres, que si tres, cuatro, tres, que si cinco, tres, dos, que si las permutaciones y combinaciones habidas, por haber, imaginables y hasta inimaginables.
Hasta la tremenda realidad de estas navidades tan tristes para tantos, tan alegres para por desgracia demasiado pocos, tan esperanzadoras como querríamos para todos, pero hacemos tan poco para lograrlo, se difuminará y quedará bajo la espesa niebla de la pasión que desatan loe enfrentamientos de los hombres, por banales que sean.
Media España agita antes de usar, sus banderolas blancas, la otra media ondea las blaugranas.
Algunos iremos, justo a esa hora, a pasear a la perrita, ya perra, que cuando se encienden las farolas del ilmo. ayuntamiento, a algunas, no sé por qué, alza la cabeza y las mira con desconfianza. Recula. Me mira y cuando le aseguro que no pasa nada, que la guerra donde está es hoy en el Bernabeu, se relaja. Ella, pese a ser blanca, no es del Madrid, pero le pregunté si del Barcelona y ni se inmutó. Se ve que los perros residen, moran o habitan en otro mundo, donde juegan otros valores. Lo acredita el hecho de que a veces se para, terca como un asno joven, yo tiro, ella tira, se arrima a una farola y olfatea con evidente interés algún mensaje de un congénere.
Mañana retornaremos al asunto de si seremos importantes o colilleros en la Europa que viene, pero hoy, lo que encalabrina al personal es si la orfebrería del Barcelona se traducirá en goles o si será el Madrid, con su pim, pam, y el fuego de sus cañoneros, el que se lleve el gato al agua.
En el entretanto, el partido que es más que un partido. El partido de que se hablará mañana en todas las tertulias. Para el que pierda, tragedia desproporcionada y vilipendio multitudinario, para el que gane, el éxtasis. Y lo malo en este pícaro mundo es que, en cualquier genero de cosas y de actividades, no hay, en cada pirámide, más que una cúspide, en cada cima más que sitio para un par de pies, y el segundo ya no es casi más que la neblina del atardecer, añoranza, quizá para otra vez …
Que si uno, cuatro, tres, tres, que si tres, cuatro, tres, que si cinco, tres, dos, que si las permutaciones y combinaciones habidas, por haber, imaginables y hasta inimaginables.
Hasta la tremenda realidad de estas navidades tan tristes para tantos, tan alegres para por desgracia demasiado pocos, tan esperanzadoras como querríamos para todos, pero hacemos tan poco para lograrlo, se difuminará y quedará bajo la espesa niebla de la pasión que desatan loe enfrentamientos de los hombres, por banales que sean.
viernes, 9 de diciembre de 2011
Ser o no ser, es todavía el problema. Ahí fuera, si no eres, por mucho que pretendas aparentar y prometas, te darán con la puerta en las narices, y si eres, te respetarán por lo que eres.
Cosas de Pero Grullo, pero que a fuerza de representar en la corrala, se nos olvida que hay fuera, lejos, gente que no se traga lo de los disfraces y mira por detrás de las caretas y analiza lo que decimos.
Gente experta y experimentada.
Nos contamos tantas veces entre nosotros el cuento de la buena Pipa, nos pasamos tanta falsa monea que nos da la impresión, falsa desde luego, de que es verdad la batallita tal y como la cuenta el abuelo y no como realmente fue; tal y como queda grabada en la memoria la realidad, después de tanto contarla a nuestra manera, pretendemos sustituir con ella la verdad pura y simple.
Y como nada se improvisa, tardaremos en incorporarnos. Traemos un retraso de siglos y no veo yo claro, que ojalá me equivoque, que ninguno de nuestros estamentos parezca dispuesto a empezar por el principio, como debe hacerse, poniendo cimientos, antes que ladrillos. So pretexto de que nadie tiene la culpa, desde su punto de vista, y todas las culpas las tiene algún vecino, la hilera de iracundos reclamantes me hace acordar de cuando se inició cierta obra pública en determinado lugar y se presentaron en busca de trabajo cerca de cien pretendientes. Los especialistas –dijo el encargado-, que den un paso al frente. Lo dieron todos. ¿Y qué clase de especialidad tienen?, volvió a preguntar el boquiabierto capataz. Y todos a una contestaron que la de “listeros”. Lo dijo mi reiteradamente citado y admirado Noel Clarasó por medio de uno de sus protagonistas: “adoro el trabajo, me encanta el trabajo; no puedo vivir sin ver trabajar”.
Cosas de Pero Grullo, pero que a fuerza de representar en la corrala, se nos olvida que hay fuera, lejos, gente que no se traga lo de los disfraces y mira por detrás de las caretas y analiza lo que decimos.
Gente experta y experimentada.
Nos contamos tantas veces entre nosotros el cuento de la buena Pipa, nos pasamos tanta falsa monea que nos da la impresión, falsa desde luego, de que es verdad la batallita tal y como la cuenta el abuelo y no como realmente fue; tal y como queda grabada en la memoria la realidad, después de tanto contarla a nuestra manera, pretendemos sustituir con ella la verdad pura y simple.
Y como nada se improvisa, tardaremos en incorporarnos. Traemos un retraso de siglos y no veo yo claro, que ojalá me equivoque, que ninguno de nuestros estamentos parezca dispuesto a empezar por el principio, como debe hacerse, poniendo cimientos, antes que ladrillos. So pretexto de que nadie tiene la culpa, desde su punto de vista, y todas las culpas las tiene algún vecino, la hilera de iracundos reclamantes me hace acordar de cuando se inició cierta obra pública en determinado lugar y se presentaron en busca de trabajo cerca de cien pretendientes. Los especialistas –dijo el encargado-, que den un paso al frente. Lo dieron todos. ¿Y qué clase de especialidad tienen?, volvió a preguntar el boquiabierto capataz. Y todos a una contestaron que la de “listeros”. Lo dijo mi reiteradamente citado y admirado Noel Clarasó por medio de uno de sus protagonistas: “adoro el trabajo, me encanta el trabajo; no puedo vivir sin ver trabajar”.
Vuelve a tener razón la experta estadounidense cuando se pregunta cómo se puede pretender mantener una moneda única si no se existe como persona jurídica.
Puede crearse una moneda única para animar a la creación de esa persona, pero como paso previo, transitorio, escasamente temporal, y si la constitución personal falla, habrá fracasado el invento de la moneda única, que requiere una homogeneidad económica sólo alcanzable previa la fusión, la asociación o la federación política con personalidad jurídica unitaria.
Puede crearse una moneda única para animar a la creación de esa persona, pero como paso previo, transitorio, escasamente temporal, y si la constitución personal falla, habrá fracasado el invento de la moneda única, que requiere una homogeneidad económica sólo alcanzable previa la fusión, la asociación o la federación política con personalidad jurídica unitaria.
jueves, 8 de diciembre de 2011
Oigo por fin un coro que nos acerca a lo que estaba visto que tendríamos que ir: por el lado de Europa, a una mayor integración y casi constitución de los Estados Unidos de Europa; por el lado de dentro, habrá que afrontar y resolver la imposibilidad de funcionamiento del sistema admistrativo autonómico.
Ahí y ahora, pienso que por fin hay esperanzas concretas de aproximación a la salida del embrollo en que andábamos.
Nos va a quedar lo asturiano. Lo asturiano es más complejo y se ha complicado con la superposición de planos que nada tienen que ver, pero los intereses creados de unos y otros, por diferentes razones, tratan de relacionar. Asturias necesita un plan, ya sea como autonomía uniprovincial, ya como autonomía pluriprovincial, ya como comarca de descentralización administrativo limitada. Para elaborarlo, una mayoría eligió al Foro. A continuación, se celebraron unas elecciones nacionales en que predominó el temor a que el PP no llegase con Rajoy a la mayoría absoluta. Muchos votantes del Foro, arrastrados por el ”voto útil”, pero sólo con esa finalidad de llegar a la indispensable mayoría absoluta de don Mariano, dieron pie a la suposición inexacta a todas luces, de que habían dejado desasistido y sin apoyo al Foro.
Podría ser útil, para aclarar definitivamente este asunto, convocar nuevas elecciones autonómicas, pero, desde otro punto de vista, esa convocatoria nos reconduciría al torbellino de considerar necesaria una reafirmación cada vez que se produzcan votaciones de diferente alcance, características, finalidades y sentidos.
Considero que lo que de verdad hace falta es más sentido común. Porque ahora que se alumbra luz a lo lejos, convendría estar bien colocados y representados en la parrilla de salida. Cosa que en mi modesta opinión, el Foro podría lograr y los demás han acreditado que no.
Ahí y ahora, pienso que por fin hay esperanzas concretas de aproximación a la salida del embrollo en que andábamos.
Nos va a quedar lo asturiano. Lo asturiano es más complejo y se ha complicado con la superposición de planos que nada tienen que ver, pero los intereses creados de unos y otros, por diferentes razones, tratan de relacionar. Asturias necesita un plan, ya sea como autonomía uniprovincial, ya como autonomía pluriprovincial, ya como comarca de descentralización administrativo limitada. Para elaborarlo, una mayoría eligió al Foro. A continuación, se celebraron unas elecciones nacionales en que predominó el temor a que el PP no llegase con Rajoy a la mayoría absoluta. Muchos votantes del Foro, arrastrados por el ”voto útil”, pero sólo con esa finalidad de llegar a la indispensable mayoría absoluta de don Mariano, dieron pie a la suposición inexacta a todas luces, de que habían dejado desasistido y sin apoyo al Foro.
Podría ser útil, para aclarar definitivamente este asunto, convocar nuevas elecciones autonómicas, pero, desde otro punto de vista, esa convocatoria nos reconduciría al torbellino de considerar necesaria una reafirmación cada vez que se produzcan votaciones de diferente alcance, características, finalidades y sentidos.
Considero que lo que de verdad hace falta es más sentido común. Porque ahora que se alumbra luz a lo lejos, convendría estar bien colocados y representados en la parrilla de salida. Cosa que en mi modesta opinión, el Foro podría lograr y los demás han acreditado que no.
martes, 6 de diciembre de 2011
Hay, el buen padre Dios la guarde, costumbre de reunirse a comer o a cenar por Nochebuena y Navidad.
Que lo importante no es lo que se come o se cena, sino el hecho de reunirse, axuntarse la familia, reunirse los compañeros de trabajo.
Cierto que, sobre todo si paga la empresa, se intenta que la carta refleje alegría y optimismo.
Cierto que se dilapida, a veces, lo que no se debería.
Lo importante continúa siendo el hecho de reunirse, compartir, intercambiar presencias y palabras.
Cantar juntos.
Casi siempre predominamos los que cantamos muy mal, tienes –me dijeron alguna vez- un oído como la cerradura de un hórreo. Es decir, grande la oreja, tirando a parecerse a las de ya sabéis quién y escaso el gusto musical y el arte de recombinar e imitar los sonidos.
Pero estar juntos, y más aún, la temporada que nos pasamos algunos resobando el proyecto, imaginando la reunión, que luego apenas es un abrir y cerrar de ojos, pero qué más da si ya es posible disfrutar de los pequeños detalles que cada Navidad nos deja con el valor añadido de haberlos compartido con el resto de la familia, con los demás compañeros.
Ahora que, además, la familia suele estar dispersa y la gente de la empresa se intenta reducir a coste de personal y masa salarial de los costes generales, todavía es más importante que nos acerquemos, nos miremos a los ojos, nos reconozcamos, nos valoremos, nos respetemos y hagamos cuanto sea posible por querernos.
-¿Qué dice este imbécil? (el imbécil soy yo, perspicaz el que pregunta)
-Me aferro a nuestra condición humana.
Que lo importante no es lo que se come o se cena, sino el hecho de reunirse, axuntarse la familia, reunirse los compañeros de trabajo.
Cierto que, sobre todo si paga la empresa, se intenta que la carta refleje alegría y optimismo.
Cierto que se dilapida, a veces, lo que no se debería.
Lo importante continúa siendo el hecho de reunirse, compartir, intercambiar presencias y palabras.
Cantar juntos.
Casi siempre predominamos los que cantamos muy mal, tienes –me dijeron alguna vez- un oído como la cerradura de un hórreo. Es decir, grande la oreja, tirando a parecerse a las de ya sabéis quién y escaso el gusto musical y el arte de recombinar e imitar los sonidos.
Pero estar juntos, y más aún, la temporada que nos pasamos algunos resobando el proyecto, imaginando la reunión, que luego apenas es un abrir y cerrar de ojos, pero qué más da si ya es posible disfrutar de los pequeños detalles que cada Navidad nos deja con el valor añadido de haberlos compartido con el resto de la familia, con los demás compañeros.
Ahora que, además, la familia suele estar dispersa y la gente de la empresa se intenta reducir a coste de personal y masa salarial de los costes generales, todavía es más importante que nos acerquemos, nos miremos a los ojos, nos reconozcamos, nos valoremos, nos respetemos y hagamos cuanto sea posible por querernos.
-¿Qué dice este imbécil? (el imbécil soy yo, perspicaz el que pregunta)
-Me aferro a nuestra condición humana.
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