Recibimos en sueños con una sonrisa a los mismo fantasmas que nos horrorizarían si topásemos con ellos en cualquier estancia de cualquier casa mientras despiertos. Y unas veces, durante el sueño, recordamos la teórica imposibilidad de su presencia, puesto que murieron ya, pero otras, ni siquiera eso, sino que charlamos con naturalidad con ellos o los saludamos al paso como hubiéramos hecho en vida, dando por supuesto que siguen comportándose como eran.
No hay comentarios:
Publicar un comentario