martes, 24 de febrero de 2009

Se ha puesto en pie, el día,
con su dolor nuevo de anciano esperpéntico,
violáceo
-los dolores
tienen color, los más agudos
rojo, rubí,
amarillo brillante,
verde primor-,
el día es viejo, como el sol, morirá el sol, un día
para que siga creciendo,
incontenible,
el universo de nuestros sueños, en que sin duda
consisten el cielo,
la luz,
la quietud
de que no haya mañana, ayer, aquí ni ahora,
mientras resuene
el acorde único de lo inesperado,
inconcebible
de que seremos parte, pincelada
de amor.

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