martes, 2 de marzo de 2010

Lleva el frío, amarradas en el rabo
largo del invierno, flores de escarcha,
cristales
de espuma, estrellas de mar muertas.
Lleva el frío un látigo,
espuelas de luz y viento,
heladas notas agudas
del piano muerto
de la abuela. El frío
tiene sangre
de gaviota y de cormorán, y hay quien dice
que los ojos con que mira
son dos cristales
de hielo color naranja,
uno,
y otro de color de azufre.
El frío vive en la niebla,
pasa volando
sobre una nube,
pero baja, a veces,
nos besa –boca sin labios,
mirada de lejanías
estrelladas-
y nos deja
yertos de silencio oscuro,
mudos,
estremecidos

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