viernes, 27 de enero de 2012

Formamos parte de una cadena, el hilo humano que arranca del ombligo del primer pensante racional ¿o no es –otra inquietante pregunta- la razón, lo esencialmente fundamental de lo humano?, pasa por el agujero de los nuestros y nos hilvana con la gente del futuro.

Hay tal vez, por encima de los derechos del hombre, que tan atropomórfica e insolidaria como solemnemente proclamamos, unos derechos de la humanidad como saga que nos incluye y que, en su caso, estarían por encima de los de cada individuo.

Puede que los derechos de cada uno estén delimitados por los del conjunto y nada sea legítimo –no he escrito legal, sino legítimo- que, por mucho que me apetezca o hasta crea que me convenga, pueda perjudicar, a la corta o a la larga, al conjunto.

Es posible que una profunda reflexión a partir de estas o parecidas consideraciones pudiera contribuir la colocación de los cimientos de la nueva sociedad que yo creo que inexorablemente viene.

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