miércoles, 7 de octubre de 2009

El hogar es un nido que dura como los de las cigüeñas, los mirlos o las golondrinas, lo que nuestros hijos necesitan para aprender a volar. Después se convierte en un castillo, un refugio o un museo, que recorren, curiosos y maravillados, nuestros nietos. -

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