sábado, 30 de octubre de 2010

¿Dónde estuviste –te preguntan-
alguna vez
de veras enamorado?

Lo piensas.
En esta esquina,
Toda la eternidad de una tarde de primavera.
Tú no sabes,
no puedes siquiera imaginar
una tarde
de primavera de la gran ciudad,
cuando tú, es decir, yo,
gente de campo,
hueles, mezclado con el tráfago incansable,
la tierra húmeda
de lluvia y de rocío, los prados cuajados de margaritas,
todo lo cursis que quieras, pero margaritas
de versos
de Rubén, ya para siempre.
Ella con su mano en mi mano trémula,
palabras
recién inventadas formándose para nosotros
entre las hojas inmóviles
de las acacias prisioneras en cada alcorque.

-Te querré siempre.
-¿Cuánto es siempre?
-¡Qué más da!. ¿No ves, no adivinas
que ahora mismo es siempre para siempre?

No hay comentarios: