domingo, 9 de diciembre de 2007

Para poder volar como los pájaros,
esos
aprendices de ángeles,
hay que ignorarlo todo.
Saber pesa, la sabiduría
es como un gran planeta y por eso
hemos de ignorar tanto,
si supiéramos
un adarme más de las migajas,
la pizca que sabemos,
nos aplastaría el sol de ese día de verano,
con el cambio climático consumado
y los reptiles reconvertidos,
humanizados,
buscando ya en las tablas de logarítmos soluciones
para recuperar la frialdad de su sangre.

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