lunes, 31 de diciembre de 2007

Cerrar un año,
es como completar otra maleta del equipaje de la vida.
¿Dónde podré meter
tantas cosas como me quedan por hacer
en las pocas maletas
que me quedan?
Cabe
la esperanza siempre, inagotable,
de que algunos
sean mágicos baúles de capacidad incalculable
y de que dentro de un año
estemos tú y yo todavía aquí, como hoy
al pie del fresno mitológico,
entre las viejas raíces, contemplando
el subeybaja de la ardilla
que a la tortuga y al águila
lo que pasa en el cielo y la tierra.

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