sábado, 10 de marzo de 2007

Estreno aparato, ordenador quiero decir, o PC, como cada cual prefiera. Este es un Mac Intosh y todavía no me entiendo bien con los mandos y teclados, a pesar de que es extremadamente sencillo. creo que a la larga me será mucho más entretenido, fácil y agradable manejar este artilugio que el que antes tenía. Dispone de más resortes y tiene por añaddidura el encanto de la novedad. Casi todo aquello que se estrena tiene un atractivo añadido que poco a poco va satisfaciendo la curiosidad inicial y sorprende con novedades inesperadas. ¿Para qué aventurar lo que puede pasar luego? Es como una manía, la que tenemos de augurar que las cosas pueden fallar, perderse o defraudar a la larga. Si caigo en esa tentación, ya estoy perdiendo una parte del encanto que el futuro nos ofrece nada más llegar, con ese aire de niño inocente que trae.

Pra colmo, esta mañana, cuando renqueaba hacia casa con los periódicos recién comprados en la bolsa, una señora que me asalta por la calle y ¡me pide perdón! por decirme que tiene mi nuevo libro de versos y que le está gustando, que me para por la calle porque tenía que decírmelo, Dios la bendiga, y encima pidiéndome perdón.

Prefiero, con mucho, su crítica ingenua de admiración sin técnicas ni prejuicios previos, a la de algunas otras, buenas o malas, hechas por quienes, como yo mismo, a lo largo de años de lecturas, hemos perdido gran parte de la ingenuidad con que nos enfrentábamos con aquellos maravillosos libros llenos de magia y aventuras que ahora nos parece que no escribe nadie. Cuando el mal está en nosotros, por lo menos en mí, que me he convertido en un escéptico gruñón sofisticado.

He de reaprender mucho de la humildad y de la paciencia, para regresar al país de las maravillas, el de nunca jamás de Peter Pan y sus niños perdidos.

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