domingo, 11 de marzo de 2007

Hay un pájaro cantando
-tengo un crítico que critica, es divertido que yo diga de los pájaros
cuando escribo mis versos ¿más cursis?
Es el peligro de los malos poetas: escribir estos ripios
o aquellos versos irremediablemente cursis,
irreparables,
que dicen de las cosas que han cantado siempre los trovadores.
Tiene que haber trovadores.
Escriben para el pueblo,
que entiende de belleza y de palabras
rurales,
pedestres,
Tal vez incluso a veces un poco cursis,
como el amarillo limón, los pedos silenciosos
y los suspiros sofocados de las niñas bitongas que jamás dicen palabrotas,
ni siquiera las más hermosas palabras prohibidas.
Y se quedan como este pájaro en el anonimato,
en el umbral del quiero y no puedo ser poeta
y ni siquiera llego a trovador.

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