sábado, 17 de noviembre de 2007

No sois otros, sino aquéllos,
los mismos, que el tiempo, que oxida,
retuerce,
dobla,
acaba y
mata, no puede nada
contra un recuerdo,
y vosotros, mis viejos amigos,
los vivos,
los muertos,
a quienes hoy convoca mi memoria
con estos ojos míos
cerrados a todo lo ocurrido,
a la realidad dudosa, desterrados
a donde nadie llega, al país
de los sueños,
permanecéis, todos, como la última vez de cada cual,
y somos una piña, como aquel día,
¿pero hubo
aquel día?

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